Vida de Ashram

La palabra ashram viene del sánscrito ‘ashraya’ refugio, y se refiere al lugar donde el alma encuentra protección y puede establecerse para practicar vida espiritual en un entorno saludable y propenso para el cultivo interno.
Un Ashram puede estar dentro de una ciudad, como también puede estar en las afueras, en el bosque, en la montaña o cualquier sitio donde se establece su dinámica.

Curiosamente Pitágoras estableció en sus liceos las mismas disciplinas que en los ashrams:
Estudiantes vegetarianos, sexualmente responsables, libres de alcohol, drogas y juegos de azar. Estas mismas normas aplicó Platón a la Academia.

En lo personal después de mas de una década de vida de templo y de viajar en diferentes países de Sudamérica, Europa e India, habiendo vivido en ciudades, montañas, en el campo e incluso en una isla, puedo decir que mis horizontes y perspectiva de vida se han expandido bastante, pues la experiencia que te deja la vida de templo literalmente templa tu carácter en muchos niveles y áreas como:
Superación personal, relacionarse en comunidad, trabajos, servicios, huerta orgánica, voluntariado, emprendimiento, orientación vocacional, aprender a exponer y dar seminarios, a tener responsabilidad, determinación, autodisciplina, estudio y por supuesto un buen Sadhana.

La palabra Sadhana es muy significativa y muy necesaria para estos tiempos que corren, pues significa práctica, disciplina o ritual y es básicamente el ‘modus operandi’ que tiene un templo.
Considerando nuestro cuerpo como un templo del alma, entonces el sadhana es una practica de cuerpo, mente y alma que nos fortalece y empondera para afrontar los obstáculos y problemas que nos regala la vida para aprender a triunfar.

Consiste en un orden de prácticas, estudios y rituales en horarios organizados, que tanto individual como colectivamente se establecen para fijar metas y crecimiento en la comunidad.
Comenzando desde muy temprano, con practicas meditativas y estudio escritural, seguido por horarios de servicio en cocina, huerta, mantenimientos, trabajos en internet, clases grupales y recreación entre otras, que se establecen de acuerdo a la dinámica y necesidades locales.

El Sadhana ordena y equilibra la mente potenciando costumbres sanas y disciplina a sus practicantes y a nivel colectivo le da cohesión, compañerismo, estabilidad y fuerza a una comunidad.
Cada día es un reto de superación personal y de convivencia colectiva en donde se practica y aplica la filosofía tanto de forma teórica como practica, creando un ambiente de crecimiento y superación personal.
La vida de ashram se puede llevar tanto en monasterios como en el ámbito familiar.

’El modus vivendi’ que se cultiva en un ashram es muy beneficioso y nutritivo, a todos nos haría bien dedicar unas semanas al año en un ashram.
La asociación con practicantes dedicados y serios, la disciplina, el estar libre de vicios e intoxicantes asi como el ‘desconectarse’ de la rutina permite conocernos a un nivel muy profundo que generalmente nuestra rutina agitada no nos facilita.